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El Cerro Sapo

"Libres los chocoes de las maldades del cruel espíritu, dieron gracias a su dios con sacrificios y ofrendas. Pero no dejan de mirar con aprensión y miedo, la mole de piedra solitaria y árida, el Cerro Sapo, que les recuerda la venganza justiciera de Acoré.

LUISITA AGUILERA P.
Tradiciones y Leyendas Panameñas

        De acuerdo al Censo de 1990, la población de los Chocoes asciende a 17,264, de los cuales 14,264 corresponde a la etnia Emberá y 2,605 a la Wounan, las cuales se encuentran principalmente en la provincia del Darién.  Sin embargo, se observan además, en los distritos de Chimán y Chepo en la provincia de Panamá.

        Los Emberá y Wounan históricamente provienen del Departamento colombiano del Chocó, de donde adquieren el nombre popular de "Chocoes".  No obstante, en realidad, constituyen dos grupos lingüísticos diferentes, los cuales mantienen una historia y cultura similar.

       Antiguamente los Emberá y Wounan no tenían una organización política superior a la familia, donde cada unidad familiar era económicamente autosuficiente, dirigidos por el hombre más anciano de la familia (noko). Hoy día, este patrón esta siendo modificado, en razón de que los Chocoes han formado pueblos, por lo que han necesitado una nueva organización política y social, bajo la figura del caciquismo.

        La familia es de características monogámicas.  El padre ejerce la principal autoridad familiar, en colaboración con la madre, a quien se le consultan las decisiones que afecten el núcleo familiar.

        Las viviendas de este grupo étnico, se caracterizan por la distancia que guardan unas de otras, muchas veces, considerables.  Se prefiere ubicarla a orillas de los ríos (Sambú, Jaqué, Chico, Tuquesa, Tupiza, Tuira, Yapé y Tucutí), en una pequeña loma que la ponga a salvo durante las crecidas.  Las mismas son levantadas sobre pilote.  El techo tradicional es cónico, aunque es posible verlos de dos o cuatro aguas.  Los Emberá y Wounan no utilizan mobiliario.  Se sientan en el piso o sobre pequeños bancos tallados en madera, mientras las camas son de esteras hechas con cortezas.

        La vestimenta de los Chocoes es un vestido tipo cubre-sexo en razón del área selvática donde viven. Los hombres solo utilizan un angosto lienzo de tela (guayuco) que se sujeta con un hilo a nivel de la cadera, el cual cubre los genitales hasta las rodillas. En algunas ocasiones utilizan un chaleco negro adornado con monedas cosidas a la tela, el cual utilizan cuando van a los pueblos a vender sus productos. La ropa occidental (pantalón y camisa) es utilizada cada vez más, cuando visitan otros pueblos.

        Para las fiestas rituales, los hombres utilizan un ceñidor de cadera llamado amburá confeccionado de hilos de colores en forma de dibujos geométricos. Sobre el tórax se colocan dos bandas cruzadas de hilos de colores, ensartados con cuentas de colores. Así mismo utilizan un colmillo labrado de zaino. Los Chocoes utilizan adornos de plata martillada en grandes ocasiones.

        Las mujeres utilizan un lienzo de tela de alegres colores, con el cual se envuelven en torno a las caderas hasta las rodillas. Utilizan collares de chaquiras y de plata; así como pintura corporal que confeccionan con jagua y achiote.

        Existen diversos acontecimientos que los Emberá y Wounan celebran de manera tradicional, como la ceremonia de la pubertad femenina. En esa oportunidad, por primera ocasión, se le da a beber chicha de maíz fermentada, mientras que un coro de mujeres cantan y danzan a su alrededor. Generalmente la joven se duerme bajo los efectos de la chicha, mientras las mujeres la bañan y se la entregan a la madre para que la vista y la acueste. Finalizada la ceremonia, la mujer está en condición para contraer matrimonio.

        Es interesante la ceremonia matrimonial. Cuando un hombre está seguro que es correspondido por una mujer chocó, se dirige a altas horas de la noche a su casa y subiendo con mucho cuidado, para su presencia no sea detectada, entra en la tolda que la cobija. La mujer demuestra con arañazos su amor y aceptación.

        Los Emberá y Wounan subsisten mediante la agricultura (de plantación, de roza y vegetales), a pesar de que la caza (con lanzas y machetes y eventualmente, con rifles) y la pesca (arpones, redes o hilo y anzuelo) complementa su alimentación.   Practican la cría de animales domésticos como la gallina, patos y el cerdo.

        Los Chocoes se dedican a la confección de objetos de cestería, en especial los Wounan. Así mismo, se dedican con gran maestría al tallado de la madera, produciendo objetos para el uso cotidiano y ritual, como los bastones shamánicos que utiliza el curandero llamado jaibaná. Este curandero no puede desprenderse de ninguno de sus bastones, porque cada uno de ellos está destinado a la curación de una enfermedad.

        Cuando un Chocoe se enferma, se atribuye que su dolencia es causada por malos espíritus. Si es una enfermedad menor, el mismo intenta curarse con medicinas basándose en las hierbas que conoce y que le fue enseñado desde niño. En el huerto que rodea la casa de los Chocoes, es frecuente ver hierbas para tales fines. Si no se observa mejoría, acude al jaibaná, que tiene la facultad de curar con la ayuda de los espíritus.


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